Escribe: Jhon W. More

La Universidad Nacional Federico Villarreal cuenta con 18 facultades. Entre ellas, Educación, Humanidades, Sociales y  Derecho se encuentran en el local central ubicado en la av. Nicolás de Piérola; donde se desarrollan los más encarnizados enfrentamientos gremiales. Más allá de los matices políticos, incluyendo la fuerte influencia del APRA, lo cierto es que la 'Villa' esconde en sus cuatro paredes una serie de falencias inconcebibles e impropias de una universidad de tal tradición. A continuación, los dirigentes estudiantiles tienen la palabra.

la pregunta clave

SinCensura visitó esta casa de estudios y recogió las opiniones de representantes de las tres agrupaciones políticas más emblemáticas de esta casa de estudios. ¿Cómo respira el villarrealino la política en la vieja sede central? Esa es la pregunta clave. 


Vanguardia Villarrealina

Elvis Rupay, estudiante de Ciencia Política e integrante de Vanguardia Villarrealina, considera que su agrupación es política por esencia, y respetuosa de todas las ideologías. Según Rupay, Vanguardia fiscaliza las irregularidades detectadas en el rectorado y otros círculos de poder, desde 1995, fecha de fundación de este grupo. Rupay manifiesta que existen sospechosas contrataciones de docentes, una deficiente administración de los recursos económicos, muchas trabas burocráticas para realizar eventos que no sean de tendencia aprista; además, denuncia que fueron desalojados del local donde se reunía la agrupación. 

Con respecto al dinero que posee la universidad, sentencia que no es adecuado que la universidad devuelva 43 millones al año, teniendo en cuenta las miles de deficiencias. “¡Cómo es posible que en una universidad precaria infraestructuralmente, se devuelva esa cifra y nadie diga nada (...) no tenemos nada!”, menciona. Según el Portal web de Transparencia, la Universidad Villarreal había dispuesto, hasta el 14 de julio, el uso del 38.1% de su presupuesto anual; es decir, se había ejecutado S/. 75´ 584, 788 de un total de S/.198´168,486. Para lo que queda de este trimestre y el último, esta casa de estudios cuenta con un saldo de 122´583,698; que al parecer, a cinco meses de terminar el año, tendrá el mismo fin: la devolución del presupuesto. 


Colectivo de Sociales

Carlos Salgado del cuarto año de Sociología, quien además pertenece al Colectivo de Sociales, lamenta no poseer una Biblioteca Central digna de universitarios, un comedor en funcionamiento, ni una movilidad que permita el correcto traslado de estudiantes; en vez de ello, las unidades son usadas para el traslado de mobiliario. Desde su perspectiva, el partido aprista tiene un gran peso en este centro de estudios, el cual no permite que otras agrupaciones realicen actividades académicas ajenas a la ideología del partido de Haya de la Torre.

 Como ejemplo Salgado recuerda que en mayo de 2014 se impidió que se realizara un evento que conmemoraba el natalicio del creador de 7 ensayos de interpretación de la Realidad Peruana. Dicho día los ponentes fueron impedidos de ingresar a esta casa de Estudios. Cabe acotar que estatuto interno de 2015 promueve que el estudiante manifieste su manera de pensar. En el inciso 5 del artículo N°120 de los Derechos de los estudiantes se ratifica que el alummno puede “expresar sus ideas y no ser sancionados por causas de ellas, ni sufrir discriminación alguna de orden social, género, económico, religioso, político y académico respetando la dignidad humana”.

Salgado reconoce que vienen buscando concretar eventos académicos; sin embargo, tienen problemas en realizarlos por ser opuestos al APRA. Esta situación no se replica con otras agrupaciones afines al partido de la estrella. “En ninguna universidad nacional, con presupuesto del Estado, se debe estar priorizando una hegemonía de ningún partido del APRA, PPC o nacionalismo”, manifesta.


Siglo XXI

La agrupación que no ha sido perjudicada con medidas arbitrarias por las autoridades y docentes es Siglo XXI, la cual se caracteriza por tener un nivel macro; es decir, está presente en todas las facultades. Mariluz Castañeda, universitaria del tercer año de Derecho, asegura que su agrupación no tiene una ideología definida; y el motivo que vincula a sus integrantes es solo la amistad. Marca distancia con lo político y enfatiza que su “único afán de estar en siglo XXI es poder continuar con los eventos académicos”. Asimismo, asegura que los trabajos realizados por esta agrupación son el resultado de una adecuada comunicación con las autoridades, mas no por favoritismo político.

Reflexiona sobre las deficiencias que encuentra en este local y comenta: “No hay señal de internet wi-fi. Antes solo había en el laboratorio de computo pero ahora no atienden por los robos y hurtos”. Por otro lado, advierte que ha recibido quejas de muchas estudiantes: “A ello, con preocupación, agrega las quejas que ha recibido por parte de estudiantes; debido a que un docente emitió frases sugerentes a un grupo de universitarias mientras se desarrollaba la clase.” Sin embargo, ha percibido el rechazo de los demás integrantes de esta aula. Ella, por su parte, dice: “solo queda hacer seguimiento”. 

¿Y la calidad de enseñanza?

 Si se revisa la nueva Ley Universitaria, ésta permite que los estudiantes puedan intervenir en la evaluación de docentes. Según el inciso 100.3, de los deberes de estudiantes, se indica que ellos pueden participar en el proceso de evaluación a los docentes por periodo académico con fines de permanencia, promoción o separación. 

En el balance, los tres representantes de estas agrupaciones manifiestan su preocupación por la comunidad universitaria; sin embargo, cada uno defiende su manera de proceder y pensar. A futuro estas acciones se podrían ver alteradas por otro inciso de la Ley Universitaria: el 99.6 que precisa “Usar las instalaciones de su centro de estudios exclusivamente para los fines universitarios”. ¿Es esto el preludio de restricciones a la comunidad universitaria en el plano político? Al parecer, así será.